«El tiro» es un cortometraje que sitúa su conflicto en la profunda herida social abierta tras la Guerra Civil española y prolongada durante el franquismo y el nacimiento de ETA en 1959. La represión contra el euskera y la cultura vasca, junto a la persecución de los nacionalistas, contribuyó a forjar una identidad basada en la resistencia y en la memoria del conflicto. En ese contexto histórico se inscriben las familias Ongorri y Ibartagay, nobles de Bizkaia, enfrentadas ya en la Guerra Civil: unos alineados con el bando franquista y otros con la legitimidad republicana.
Pablo Ongorri y Eusebio Ibartagay crecieron en el distrito bilbaíno de Uribarri, junto al monte Artxanda, en el seno de una economía industrial heredada —industria mecánica y química, respectivamente— y compartieron la afición por la caza, siendo de los primeros inscritos en la Federación de Caza de Bizkaia (1970). Sin embargo, la diáspora provocada por ETA y la presión del llamado impuesto revolucionario los empujó a abandonar Euskadi en los años más sanguinarios (1978-1992). Como tantos empresarios, dejaron atrás amigos y negocios para empezar de nuevo, eligiendo Benidorm, donde frecuentaron la Calle de los Vascos y, momentáneamente, desaparecieron las divergencias.
Pero los rencores larvados afloraron. En una excursión de la Federación al desierto de Los Monegros, un paraje árido y silencioso, una tormenta de arena precipitó la tragedia: la pulsión nerviosa de Eusebio apretó el gatillo y su disparo hirió mortalmente a José, hermano de Pablo. ¿Accidente fortuito o acto deliberado? Desde entonces, la duda y el dolor erosionan cualquier convivencia. Vecinos en edificios enfrentados, el pasado vuelve a interponerse hasta que uno decide recurrir al Mauser heredado de la Guerra Civil, símbolo de un legado familiar donde violencia, orgullo y memoria parecen transmitirse de generación en generación.