¿Qué ocurre cuando alguien te muestra el mundo en su plenitud y lo pone a tus pies? ¿Qué ocurre cuando te lo arrebatan? ¿Y cuándo todo esto te sucede sin apenas haber vivido? ¿Cuándo los protagonistas son Anna Maria Dalí, Federico García Lorca y Salvador Dalí?
Verano de 1927. En el mundo recóndito del norte más escarpado de la Costa Brava, Anna Maria disfruta de la vuelta de su hermano, Salvador Dalí, expulsado de la Residencia de Estudiantes de Madrid. Ambos son como un par de náufragos en un universo microscópico: juegos, miradas y paseos en barca que esconden una relación muy particular, apasionada y dependiente.
Pero la llegada a Cadaqués del amigo poeta, Federico García Lorca, articula un triángulo abocado al fracaso. Con él llega la tempestad. Y aunque prodigiosa, será tempestad. Se removerán entrañas, deseos y frustraciones de tres jóvenes extraordinarios llenos de incertidumbre.
Anna Maria, ante un futuro cada vez más organizado por su padre, bebe de la pasión de vivir de Federico, un mundo inmensamente vital y estratosférico. Sin embargo, ese mundo no está destinado a ella, sino al amante que el poeta desea por encima de todo: Salvador. Mientras él sueña con París y se aferra, de manera cobarde e inconsciente, a la seguridad que Federico le ofrece, proyecta sus propios miedos y empuja a su hermana hacia un lugar incierto.
Cuando Anna Maria comprenda que el mundo puesto a sus pies le será arrebatado, la traición y el abandono anidarán para siempre. Federico decidirá marcharse. Salvador huirá de sí mismo. Y el verano, convertido en cuenta atrás, sellará un destino donde nada volverá a ser igual… aunque aún quede algo por decir.