El caso Olot, una película para televisión narrada en dos capítulos de 70 minutos (o tres capítulos de 50 minutos), explica los detalles del secuestro más largo de la historia de España cometido por delincuentes comunes, y el largo camino recorrido hasta detener a los verdaderos culpables, de forma cronológica, en los hechos comprendidos entre el secuestro (1992), la detención de los culpables (1999) y un breve epílogo sobre el juicio (2003).
Buenpaso Films, S.L.
Visiona TV
Balance Media
Enrique Viciano
Dolores Martorell
Ferran Cera
Patricio Di Salvo
Miguel Torrente
Silvia Quer
Antonio Onetti
Ana Alkimim
Vicky Luengo
Paco Belda
María José Belenguer
Llorenç Miquel
Ernest Blasi
El 20 de noviembre de 1992, Maria Àngels Feliu, farmacéutica de 34 años y madre de tres hijos pequeños, es secuestrada en el garaje de su edificio. El escondrijo: una habitación en el sótano de una casa de Sant Pere de Torelló de dos metros cuadrados por metro y medio de altura, sin luz, sin lavabo y con arañas y hormigas en las paredes. Entre sus secuestradores, dos policías.
492 días después, en marzo de 2004, cuando las autoridades ya la consideraban muerta, la víctima es finalmente liberada por uno de sus carceleros, haciendo añicos todas las tesis mantenidas hasta entonces. La familia, por más que lo intenta, no consigue pagar el rescate. Los investigadores, por su parte, tardaron casi una década enencontrar y detener a los auténticos responsables. ¿Qué paso realmente durante esos diez años?
El secuestro de la farmacéutica de Olot, Girona, el 1992, constituye sobre todo una historia de superación humana ante la adversidad de Maria Àngels Feliu, que gracias a su fuerza de voluntad y a la fe en sus creencias consiguió sobrevivir a la crueldad de su secuestro, saliendo airosa de la mayor prueba a la que la vida tenía que someterla.
Durando casi 500 días recluida en un habitáculo de dos metros cuadrados por uno y medio de alto, con el suelo cargado de humedad, sin las menores condiciones de higiene o habitabilidad, sin capacidad de movimiento, la mayor parte del tiempo sin luz ni más contacto que el de sus verdugos, hasta que uno de ellos se apiadó de ella y la puso en libertad. A partir de aquel momento nunca buscó venganza ni ningún tipo de recompensa económica. No hizo de su drama personal ningún espectáuclo mediático e incluso intercedió por el único secuestrador que mostró piedad por ella. Por todo ello puede decirse que estamos ante una mujer ejemplar, la peripecia de la cual tiene que ser explicada rigor y el mayor de los respetos, destacando los valores humanos que de ella se desprenden, sin caer en ningún momento en el patetismo, el sentimentalismo barato o el sensacionalismo.
Pero, al mismo tiempo, su secuestro constituye un fresco de personajes que de una u otra manera se ven involucrados en la historia, una historia que no podría la víctima protagonizar dramáticamente, recluida la mayor parte del tiempo en un zulo bajo tierra, un espacio en la película que requiere un tratamiento muy contenido y centrado en la relación entre la víctima y su carcelero. De esta forma, mientras ella está encarcelada, son su familia, sus secuestradores, los investigadores que llevaron el caso hasta su solución final siete años después, y los vecinos de Olot, testigos mudos de todo lo sucedido, quienes convierten estos hechos reales en una apasionante historia que combina a partes iguales un retrato de lo mejor y lo peor de la condición humana con una intensa historia policíaca.